CAMINO AL TRÓPICO
Por
NINI VILLEGAS VELEZ
En las montañas de los Pirineos nació un joven francés; soñador, cálido y atento. La familia Delhöme era tosca, brusca, incluso con las personas que habitaban cerca a Monte Perdido. La Madre era una mujer robusta pero alta, tenía clase Gertrudis, obstinada, ordenada, calculadora, racional y estructurada, no permitía que ninguno de sus tres hijos se levantara de la mesa antes de las dos horas predeterminadas por la tradición Parisina, sin embargo le gustaba el campo, desde la muerte de François su difunto esposo, la viuda no quiso saber nada más de la Urbe.
Michel desde la infancia soñaba con partir de Europa, la frialdad de su familia, indiferencia de sus amigos y apatía de sus conocidos lo impulsaban a cruzar el mundo para llegar al trópico. Después de su adolescencia, su madre Gertrudis se empecina con su voz interior y no vuelve a dirigir la palabra a ninguno de sus hijos. Olivier, cómo le llamaba su difunto padre, tomó a sus 16 años su maleta y objetos necesarios para partir de la tempestad familiar que acompañaba a su hogar después de la caída de Gertrudis.
Una noche tranquila, después de estar un año fuera del hogar, Michel deambula por las calles de París, de plaza en plaza, pintando turistas y escenarios reconocidos de su Ciudad natal, recogiendo dinero para su tiquete de ida; a lo lejos, observa la figura de un hombre grueso, alto, con zapatillas bien embetunadas y traje recién planchado que se acerca, es su hermano mayor Louis Delhöme, toma con brusquedad a Michel por el brazo y se lo lleva para el río Sena a la fuerza, los gritos y alaridos de Olivier no son escuchados.
Frente al río, Louis empieza a convencer a Michel para que vuelva a los Pirineos, él se niega rotundamente, pero la fuerza de su hermano es menor a los deseos de desaparecer de su odiada Francia, su hermano intenta negociar vivienda digna en la Ciudad, pero Olivier se niega, su hermano le ruega, le prohíbe que no abandone el País, dice a su hermano menor que prefiere tirarle al Sena, antes de permitir su partida, Louis argumenta la importancia de continuar con sus estudios, pero Michel empieza a sentirse hostigado por su pariente que lo sujeta brutalmente de uno de sus brazos. La situación se torna violenta, los dos se gritan a la cara, Olivier hace un movimiento para soltarse de su atacante, Louis accidentalmente resbala y cae al Sena.
Michel continúa deambulando por las calles Parisinas, pensativo, nostálgico, lo que había acabado de suceder era un accidente y ya nada podía hacer. Con sus herramientas de trabajo al hombro, empezó a descender por la calle de los Mártires, deseoso por alimentarse, dormir e iniciar una nueva pintura, pero para ello tenía que conseguir linaza y nuevos óleos, se veía frente a la miseria, pero el trópico aún vivía en sus pensamientos.
Los desechos del Sena llegan la mayoría de veces al puente de Normandía, junto a basura, comida descompuesta, plástico, botellas, llega Louis con los ojos rojos de tantas porquerías con las que se chocó en el trayecto que lo ha traído a las afueras de Francia. Ya en la orilla del río, el hermano mayor de los Delhöme toma fuerzas. El hombre está furioso por el comportamiento irreverente y descarriado de Michel, se incorpora, sucio, mugroso, casi como un indigente. Llega a su hogar en París, donde vive solo y de inmediato llama a Gertrudis, su madre, le cuenta lo sucedido, la desobediencia de su hermano lo consterna, la anciana revienta en llanto, sin embargo sus palabras no alcanzan a ser escuchadas.
El joven pintor continúa por las calles Parisinas, tiene hambre, su situación es alarmante. Michel recuerda a Leo, un amigo de su escuela en Monte Perdido, que tenía una conducta regular, pero era arriesgado y atrevido. Con unas cuantas monedas que tiene en su bolsillo, se dirige a la fuente de San Luis y arroja las cuatro monedas que le acompaña, pide el deseo necesita ver a Leo, es su única solución.
Louis se dirige al centro de París sabe que su hermano debe estar en una de las aceras esperando un bocado de comida, pregunta por su apariencia a un policía y este lo reconoce de inmediato, lo había visto cerca a la calle de los Mártires*(V), hace unas pocas horas; el hermano mayor está lleno de furia, Olivier se había atrevido a lanzarlo al río Sena, esa acción era para Louis imperdonable. De su casa trae un retrato de Michel, saca 1000 fotocopias y empieza a empapelar el centro, donde seguramente está su hermano, en el pie de foto sustenta que es un asesino y delincuente, ofrece recompensa.
Michel camina inadvertido, inesperadamente choca con un poste de luz que tiene pegado una hoja de papel, en ella su imagen y las referencias falsas de él, se asusta y sale corriendo del lugar. Empieza a ver su imagen reiteradamente en las fachadas del centro, decide abandonar París, allí no va a encontrar nada que le salve.
Olivier se dirige a tranvía Ruán, llega sediento, al pasar frente a un restaurante, sus ojos se iluminan al ver a Leo, su cómplice y amigo del colegio. Entra, se hace ver de inmediato, Leo al ver sus vestiduras saca para su amigo una bolsa con ropa, un plato de cena y bebida. Michel rápidamente le cuenta lo sucedido, además de que Louis lo busca por toda la ciudad, hasta tal punto de haber sacado fotocopias y empapelar el centro con falsos testimonios de su conducta.
Michel termina de comer fuera del restaurante, a Leo le sorprende la actitud de su amigo, le pregunta si en realidad está seguro de sus actos y Olivier con seguridad reafirma su decisión de viajar al Trópico. Leo desde su infancia fue conocido como un niño misterioso, místico y sabio, su familia era tranquila, estaban en función del espíritu hechicero de la aldea, no de las dimensiones reales dela sociedad, termina entonces de cuestionar el futuro de Michel*(XII), se incorpora, entra al restaurante, demora dos minutos y sale con una bolsa de gamuza, mira a los ojos de Oliver, toma el saco, le entrega en sus manos la flauta traversa de la invisibilidad.
La flauta mágica resulto del agrado de Olivier, su dulce sonido era escuchado al soplar el instrumento, no era imprescindible saber presionar con exactitud los orificios de la flauta, una vez tenía contacto con los labios de un alma limpia, transparente y buena, los sonidos salían espontáneamente haciendo invisible al que la maniobrara. Michel devuelve la mirada a Leo con cierto brillo que denotaban agradecimiento, se despide y continúa su camino.
La siguiente parada de Olivier se trataba de conseguir el dinero para salir de París, pero la flauta obsequiada por Leo sería la forma de cumplir todos sus deseos. Cuando llega a la estación del tranvía Ruan, empieza a tocar la dulce melodía de su Flauta Mágica y entra sin dificultad a la ruta que lleva a Málaga. Una vez en el vagón, deja de soplar la melodía y por fin siente que ha dado el primer paso para llegar al trópico.
Oliver llega a España sin saber una palabra de español, sin embargo kinésicamente logra comunicar lo más importante de sus necesidades, comer, beber, dormir. Una vez en Málaga su arte se torna más valioso, por ser un francés vanguardista, joven, inteligente, arriesgado y creativo. Se propuso aprender español antes de continuar su camino, este idioma siempre le había seducido, pero nunca había podido practicarlo suficiente como para expresarse libremente.
Un año despusé, Michel continúa pintando a turistas y paisajes en Málaga, le habían resultado algunos contratos más serios, su flauta mágica le acompañaba a diario como un amuleto, pero Olivier no quería abusar de sus beneficios.
Louis durante deambula después de estudiar y trabajar por las calles de París en busca de su hermano, no pierde la esperanza de encontrar noticias, sobre su paradero, su orgullo es tan grande que no estará tranquilo hasta golpear a Michel, darle una lección de vida, llevarlo de nuevo a casa de su madre Gertrudis. Su encuentro casual con Leo le lleva a atar cabos que le dan indicios del paradero de Olivier.
Una tarde de verano, Michel transita libremente por un parque de la ciudad, se topa de frente con su hermano Louis, el horror que le produce ver a su pariente le hace reaccionar eufórico, sale corriendo y su hermano le persigue a un ritmo angustiante para el joven artista. Louis toma a Michel por el cuello de su camisa, forcejea con él, lo lanza al suelo, empieza a golpearle con fuertes patadas en su estómago, Olivier se ve en el suelo abatido, derrotado, por su mente no dejan de pasar las imágenes de su llegada al Trópico, empezaría por Colombia y luego ya vería con qué sorpresas se encontraría en la América Central y del sur. Sangrando y en el suelo, Michel acude a su flauta mágica, empieza a entonar una melodía, Louis pierde de vista a su hermano apaleado, éste aprovecha la imposibilidad de su hermano mayor, toma la situación en sus manos, obligándole a quedar boca abajo con las manos tras la espalda, empieza a golpearle dejándolo a punto del desmayo
y continúa su búsqueda.
Después de Málaga, Michel parte a México con ayuda de su flauta mágica, se instala en las cascadas de Villa carbón, pinta cada día series de las mujeres de las que se enamora cotidianamente, mujeres de estas tierras, sus pinturas se venden en la ciudad, en las noches cuando el recuerdo de sus días en París lo embriaga toca su flauta por horas enteras para sentirse ajeno al mundo.