
Es en la hora 25 cuando se funden las luces trasnochadas con el azul reproche, mientras condenadas por las tentaciones, todas las parejas, cantan al sol de su ebriedad, fuman un cigarro a medias y es ahí cuando la esfinge del odio sonríe a sus espaldas llevándoles en la boca el alcohol, la lujuria y la alucinación, fascinada por los placeres que embriagan y saben a traición, y es que en los suburbios todas las parejas tienen algo que esconder, sujetas al vacío, con el alma llena de frialdad, congeladas por la hoguera del amor quemado , deseando esconderse y caer afuera de la vida para dejar de beberse, de fumarse, y dejar atrás la costumbre, el placer gastado y el amor trillado.
…”y en los rincones son las seducciones una danza de exquisita debilidad”…
Carolina Mazuera.
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