domingo, 10 de octubre de 2010

Carta al más allá. (8)

Solías venir a diario, compartíamos tiempo juntos, como olvidar las idas al parque y los helados gigantes que comprábamos a la señora Teresa de 56 años, pero siempre me preguntaba por que te encantaba mirarla y lanzarle esas sonrisas coquetas que acostumbrabas hacer, pues siempre estabas de buen genio y tenias algo lindo que decirle a las personas. Me encantaba cuando te quedabas en mi casa y nos dormíamos viendo la tele, pero siempre me despertaba a media noche y te escuchaba consolar a mi madre, pero como siempre nunca pregunte el ¿por qué?. En las reuniones familiares siempre te integrabas muy bien, nos hacías reír y eras quizá el motivo más importante de las reuniones, y solías pasar demasiado tiempo con mi prima, pero como siempre nunca te reproché por que sé que me querías y era tu favorita.
Ahora no estas, y todos tus conocidos preguntan por ti, por que no te han vuelto a ver, tus compañeros de la tercera edad, los del grupo de literatura y tus amigos de toda la vida, pero como es la ley de la vida tenias que partir y por eso te extraño abuelito tito.
PD: Saludos a la señora Teresa, me entere que murió la semana pasada, dile que sus helados eran los mejores.

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