martes, 19 de octubre de 2010

CARTA

Hola

Hace un tiempo que no tenemos la posibilidad de hablar estando realmente en un mismo lugar. Todo comenzó cuando yo salí de mi casa a estudiar, unos días llamaste a preguntar cómo iba mi nueva vida, pero luego las teclas de tu celular se hacían más afiladas o tal vez los números se hicieron confusos y borrosos y no pudiste volver a llamar.

Cuando pude volver por el Santo receso de una semana de duración curiosamente te enteraste de mi existencia y también volvió a aparecer en tu directorio mi número y otra vez tus dedos tuvieron los movimientos precisos para comunicarse conmigo. Tristemente en ese tiempo tenía una venda muy grande que sólo me permitía ver pequeñas partes de ti; no como ahora que al frente tuyo hay una radiografía que me permite ver muchos detalles, o más bien muchos intereses e intenciones que antes no vi.

El caso es que cuando decidías dejar tu forma fantasmal y aparecías yo accedía a ver y a tener mucha actividad con tu forma corporal. Al fin y al cabo después de usar algo que no sirve más se bota o se guarda en el olvido. Tú al saber lo que despertabas en mí decidías guardarme y yo lo permití.

Luego los dos nos convertimos en líneas perpendiculares que seguían su rumbo por el mundo y por la vida sin encontrarse, pero la tecnología abre muchas posibilidades y como tú te encontrabas como un champiñón buscabas a una lechuga o por lo menos alguna salsa guardada como yo para desahogar tu soledad y ahí estaba yo guardada.

Sin embargo tu volviste donde tu familia y tus parceros, yo seguí en una ciudad diferente, pero como tu ya todo lo tienes otra vez y eres parte de una gran ensalada decidiste botar todo lo que había en tus alacenas y dejaste el baúl de tu memoria vacío de todo lo que pasó.

(20)

No hay comentarios:

Publicar un comentario