
CRUXIFICIÒN
Ensimismado en mis pequeños sueños.
Mi cabeza tocando mi antebrazo y mis piernas recogidas para más satisfacción, me encuentro conociendo un lugar desconocido que recorre mi cerebro, observando duras criaturas, pequeños rascacielos, inmensos lagos, tesoros ocultos, personas por doquier y un día claro.
Todo se conjuga en un desorden infernal, no entiendo, no comprendo porque me tocó a mí. Pero afortunado yo, de estar en un hogar tan gigante; las olas mecen mis efímeras fantasías, cada grano de la arena me acompaña para más seguridad, la brisa del océano me cobija con su sensibilidad y mi cabeza siempre está ahí para recordarme u olvidarme de que tan bello será el próximo amanecer.
Ensimismado en mis pequeños sueños.
Mi cabeza tocando mi antebrazo y mis piernas recogidas para más satisfacción, me encuentro conociendo un lugar desconocido que recorre mi cerebro, observando duras criaturas, pequeños rascacielos, inmensos lagos, tesoros ocultos, personas por doquier y un día claro.
Todo se conjuga en un desorden infernal, no entiendo, no comprendo porque me tocó a mí. Pero afortunado yo, de estar en un hogar tan gigante; las olas mecen mis efímeras fantasías, cada grano de la arena me acompaña para más seguridad, la brisa del océano me cobija con su sensibilidad y mi cabeza siempre está ahí para recordarme u olvidarme de que tan bello será el próximo amanecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario