Es bueno saber que esta mágica ciudad no sólo crea fiestas momentáneas que no dejan casi ninguna formación positiva(rumbas), donde el protagonista es el alcohol y en otras más pesadas, la droga. Es excelente saber que la ciudad se preocupa por sembrar fiestas como la del libro y la cultura, donde los libros ya no se encuentran en las aburridas y silenciosas bibliotecas, sino que el libro se convierte en un jardín... porque hay que aclarar: en esta fiesta el jardín botánico no es el que alberga a los libros sino que cada libro, cada poema, cada historia se convierte en un jardín de ideas que siembra el autor, pero que cultivan los cuenteros, los conferencistas y claro está: los lectores.
En esta fiesta no es necesario leer de la forma tradicional...cada libro florece su contenido y se esparce de forma diferente en las mentes de las personas de hoy, afanadas siempre en sus actividades cotidianas, cada vez con menos líneas en el reloj para dedicarse a plantar nuevas ideas, nuevas palabras en la mente.
El libro en esta fiesta es entonces el invitado de honor, la cultura expresada en la palabra escrita, en los cuentos y en las obras se convierte en la anfitriona. Pero ésta no es una anfitriona cualquiera, ésta no juzga, es más es incluyente lo único que necesita para comenzar a crecer es un ser lleno de voluntad por rebosar la copa de su imaginación y de su cabeza.
La fiesta cultural celebrada el pasado mes (septiembre) es un llamado de la naturaleza, no porque se realice en un jardín, sino porque la curiosidad, la imaginación y lo nuevo son instintos naturales del hombre y en esta fiesta se encuentran presentes las tres: Las mentes deben estar dispuestas a preguntar, los corazones a imaginar por la evocación de la palabra y la innovación está en cultivar las mentes y la ciudad de ese elemento mágico que a veces consideramos aburrido: la cultura.
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me gusta, es distinto y juegas con lo que viviste
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