-¿Y entonces? ¿Cómo le fue?- Ella le entrego un vaso con agua y se sentó, esperando con ansias la respuesta, intrigada por saber lo que Él le contaría del mundo de fuera.
Él, por su parte, no tenia ningún afán ya. Se seco el sudor de la frente y bebió del vaso con agua. Solo cuando recupero el aliento por completo se atrevió a hablarle, aun sin mirarla a los ojos. –No me imaginé que el camino sería tan duro, muchos se quedaron atrás, en la oscuridad. Al principio los sentíamos moverse y después de un rato quedaban inertes, entonces a todos nos tocaba continuar sin mirar atrás.- Y de golpe quedo en silencio.
Él se quedo mirando al vacío como perdido en sus pensamientos y solo entonces ella comprendió que Él no tenia mas intenciones de hablar. Supo que jamás iba a saber lo que era el mundo exterior. Él salió de su letargo y la miro con ansias. Ella comprendía lo que tenia que pasar, pero esperaba que quien fuera que alcanzara ese lugar tendría la cortesía de hablar con ella unos minutos antes de fundirse.
-No hay mas tiempo que perder. A lo mejor no soy el único que habrá hallado el camino y si los otros llegan todo se echará a perder. Adelante.-
Y así supo ella que había llegado el momento.
Juan Felipe Mejía Garcia
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