sábado, 10 de septiembre de 2011

señor soledad

He aquí una noche más en esta concurrida vía, llena de lugares luminosos y llamativos, románticos y bailables que compiten sin cesar, donde cada quien según su estado anímico y estado civil se distrae un rato.

Y aquí estoy en este bar, veo cómo la gente ingresa, se sienta y pide algunos tragos, conversan entre luces verdes y azules mientras suena salsa. Unos hablan claro, a algunos otros les empieza a titubear la voz y van sonriendo más de lo debido. Todo, mientras avanzan los minutos. Disfrutan todos y disfrutan acompañados en la parte interna del lugar, la más confortable a la vista. Mientras el señor Soledad interioriza todo cuanto quiera expresar, allí adentro de él se lo queda. Lejos de la gente, casi en la puerta del bar en las sillas rojas de Pilsen. Él, solo con la única compañía del barman cuando le sirve una cerveza más.
Y está ahí tomando en exceso, pensando en que se puede tragar el pasado en cada botella. Veo allí al señor soledad sentado en una silla del bar, su cara apenas se ve entre la luz difusa pero el olor de su tristeza se alborota tan fácil como el de la nicotina. Pide una cerveza más y no tarda en tomársela. Lo único que espera es olvidar su triste realidad. ¿Quién sabe cuál será? Eso es lo que menos importa ahora, lo único importante es que está aquí en este momento lejos de ella.
Se acerca al que atiende el bar (el que atiende todo) que controla las canciones con un computador y le pide que suene una canción. _La ex-señorita no ha decidido qué hacer, tarara…_ comienza a parafrasear la canción _Decisiones, cada día. Alguien pierde, alguien gana ¡Ave María!_ El señor Soledad suspira y pone los codos sobre la mesa.
La noche avanza con gran rapidez y más para él. Lo único que espera es no tener que volver, pero lo que no sabe es que la soledad es caprichosa, tan caprichosa como los círculos del logotipo del bar.
Se dirige a su hogar el señor Soledad esperando haberse tragado la realidad, pero ahora surge un nuevo problema: está en su estómago.

Catalina Trujillo Yepes

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