miércoles, 7 de septiembre de 2011

TODO COMENZÓ EN UN BAR

El un bello bar donde las luces moradas inundaban el lugar, una joven, llamada Andrea, triste se sentó en una de las tantas sillas de la barra y pidió un trago para tratar de ahogar su pena, pues en su corazón había un inmenso dolor causado por todo lo triste que en su vida había tenido que pasar. Una vida llena de tristezas y vacios, con unos padres que llenaron su vida de cosas materiales pero nunca le brindaron su tiempo y su amor, amigos que no le dieron una amistad sincera y hombres que solo querían burlarse de ella.

Cerca a la barra, en una mesa del bar, se encontraba un chico bello tomando gaseosa y conversando con sus amigos, este era un buen hombre, que no buscaba hacerle mal a nadie, su nombre era Andrés. Éste chico observó a Andrea desde que llegó, pues cautivó su atención con su belleza y ternura.

Andrés no pudo soportar más ver a aquella chica ahogándose en su tristeza y su soledad, y poco a poco fue caminando entre las mesas del lugar acercándose a la barra, se sentó junto a ella, sacó un pañuelo de su bolsillo y secó sus lágrimas. Él la invitó a sentarse en una de las mesas del exterior del bar para conversar un rato.

Después de un rato largo de conversar, Andrea no hacía más reír, pues Andrés con su dulzura le hizo olvidar su tristeza por primera vez en mucho tiempo. Entre chiste y chiste se comenzó a formar un lazo de gran importancia para sus vidas.

El hecho que Andrés y Andrea estuviesen en el mismo lugar a la misma hora no fue una simple coincidencia, pues Andrés era para Andrea la calma después de la tormenta, que Dios le tenía preparado para aliviar su dolor. En Andrés ella, Andrea, conoció el verdadero amor, amor que es benigno, sincero, justo, que está por encima de los problemas y debilidades.

Fue allí en ese bar iluminado con luces de color morado, con una gran barra en su interior y otra en su exterior, con muchas mesas y algunos sofás, donde se comenzó a escribir una verdadera historia de amor nunca antes imaginada.

MARIA ALEJANDRA ARENAS

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