
ELECCIONES 14 DE MARZO
Diversas fuentes dan cuenta que aproximadamente la cuarta parte del Senado que se posesionará el próximo 20 de julio ya está cuestionado en su legitimidad. En la narices del todo el país el partido más cuestionado por estos vínculos, el PIN, eligió ocho senadores y doce representantes. ¡Ocho senadores y doce representantes! Por otra parte, la administración Uribe interfirió descaradamente el proceso electoral en favor de sus listas amigas, además, ¿ ustedes no creen que hubo compra de votos ? ¡ Por favor ! , es decir, presenciamos una campaña bastante sucia aunque, a decir verdad, bastante ajustada a los bajos estándares de la democracia colombiana. En ese sentido no hubo novedad. Haber, hagamos un recuento de lo que pasó el 14 de marzo. El mapa político no cambió sustancialmente.
El país votó en las elecciones legislativas principalmente por los partidos que representan al establecimiento, el de los puestos, los contratos, la politiquería, el paramilitarismo, la corrupción y el narcotráfico. Naturalmente, dentro de esos grupos también hay gente limpia, que defiende sus posiciones con rectitud, pero no puede desconocerse que la mayoría del nuevo Congreso estará integrada por estúpidos “ profesionales “sin una ideología definida, que se acomodan sin mayor problema al son de los puestos y los contratos.
El Partido de la U y el Partido Conservador controlarán más de la mitad del Congreso. Por otro lado, las fuerzas progresistas, como el Polo, los verdes y Compromiso Ciudadano, serán una minoría. En síntesis, no hay motivos para pensar que el próximo Congreso será mejor o más legítimo que el actual. El triunfo de Noemí en la consulta conservadora le pone un palo en la rueda a los intereses más radicales y corruptos del bloque de poder, pero es imposible saber en este momento en que sentido se producirán las alianzas políticas que están por venir. Sin duda, un triunfo de Arias en la consulta conservadora le habría allanado el camino a Santos hacia la presidencia, que incluso habría podido ganar en primera vuelta. Hoy el panorama no es tan claro y se abre el abanico de opciones.
En conclusión, las pasadas elecciones estuvieron marcadas por los vicios tradicionales de la democracia colombiana y por el fortalecimiento del bloque de poder. El panorama que se configura a partir de este momento con miras a las presidenciales no ofrece señales claras de cambio.
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