miércoles, 18 de agosto de 2010

CELESTIAL VIAJE AL SEXO (2)

A veces uno se siente tan solo de compañía que las cosas naturales como ser humano se le van quedando represadas, es decir se quedan ahí en el tiempo y en el espacio.

Alguna vez vi a alguien, sin pensarlo y sin haber programado dicho encuentro se quedó en mi mente esa linda figura y ese lindo ser que el tiempo y el destino habían puesto en mi camino para que le conociera. Poco a poco se fueron dando los espacios de conocimiento mutuo y al pasar de los días se fue formando esa amistad la cual se tornó tan fuerte que hasta los gustos se fueron pareciendo, las miradas penetrantes y los gestos hicieron que naciera el cariño inesperado hacia esa persona tan maravillosa.

Al pasar los meses compartiendo experiencias, creando espacios en donde muchas cosas coincidían entre los dos, dando y recibiendo caricias, besos e insinuaciones se fue creando poco a poco el viaje al sexo, allí estábamos listos los dos como pasajeros dispuestos a hacer de nuestras fantasías un derroche de pasión desenfrenada, algo inolvidable, algo que se quisiera repetir más y más. El viaje traía consigo gran alegría y placer para ambos, sería la emoción más esperada que nunca habían sentido nuestros corazones, esa persona tan especial hacia parte de mi vida, la llevaba en lo más profundo de mi ser y me hacia subir al cielo, provocando en mí una inmensa ansiedad y haciendo que esos deseos reprimidos se convirtieran en explosiones de amor, de felicidad, de sexo lleno de pasión, cariño y verdaderos sentimientos; se sentía respeto, curiosidad de seguir explorando, pero la falta del viaje fue haciéndose notar por ambos.

Ese cuerpo desnudo, esas miradas, ese sentir de sus manos tocándome y esos besos hacían que se estremeciera hasta lo más profundo de mi ser, me volvía loco y apasionado, nunca había estado en un viaje tan maravilloso, tan especial y fantástico que tal vez nunca se olvide.

A esa persona le sobra el cariño, el afecto, el amor y el sentir y esto hace que cada mañana me levante pensando en ella, pasan las horas y su figura se va alejando así como alguna vez vino hacia mí inesperadamente.

Se fue, y sólo queda el recuerdo, pero en la mente y en el corazón está la esperanza de que algún día vuelva a encontrármela y así continuar en ese viaje maravilloso de sentimientos, aquellos que nunca se acabarán y que con el paso del tiempo se fortalecerán. Mis ojos se llenan de tristeza por la partida, pero también de alegría de haber conocido y de sentir que se tiene a alguien tan especial que te quiere así sea desde la distancia.

Nunca te olvidaré aunque la vida pase y te alejes para quizás no volver.

1 comentario:

  1. el inicio puede ser un epígrafe, lo otro se le debe dar ritmo y mejorar su prosa

    ResponderEliminar