Como seres humanos tenemos necesidades (las básicas como el abrigo, comer) y entre ellas la de reproducirnos, o mejor: tener sexo. Sin embargo esta necesidad es mucho más intensa y más (aunque suene redundante) necesaria para el género masculino, pero no es su culpa, simplemente es su genética. Esto no quiere decir que las mujeres no necesiten el sexo ni que sean las santas en todo este viaje; aunque hay que admitir que son más románticas de lo que deberán en cuanto a las relaciones, y más aun en las sexuales.
La relación: La maleta pa´l viaje
Para nadie es un secreto que los hombres cuando comienzan una relación (noviazgo, sinónimos o mutaciones de éste)a pesar de estimar a la persona, en el fondo lo que más desean es llegar al momento de intimidad. Ellos entonces tienen múltiples opciones para pedirlo (literalmente): "la prueba de que me amas", otros son más sutiles y van ganando puntos, preocupándose ficticiamente y logrando que la mujer diga "que liiiiiiiiindo". Otros sencillamente expresan su deseo directamente, ya sea hablando o haciendo una cordial invitación a un hotel o para ser todavía más directos a un motel.
Cuando se concretan los deseos de la pareja pueden suceder varias cosas: la relación puede mejorar totalmente debido a los lazos de confianza o puede comenzar a basarse en aquel acto. El caso de los noviazgos (heterosexual u homosexual) no es el único. Hay quienes tienen un nivel de hedonismo más elevado y satisfacen su deseo con personas que les atraen, con los amigos, con putas, o simplemente con quien hubo más química en la rumba. Otra característica del sexo es que se puede tener bajo varios estados: en sano juicio, borracho o trabado.
Un viaje igual pero distinto cada vez
El viaje al sexo más que quitarse la ropa, dar y recibir besos y caricias por todo el cuerpo y llegar a unos minutos de penetración que pueden causar un orgasmo o no depende de cada quien. Una particularidad del sexo es que siempre es diferente, así se haga muchas veces con una misma persona. Todo es cuestión de percepción. Puede ser un acto necesario, frío y mecánico, puede ser rápido o tener larga duración, puede significar hacer el amor o puede ser el "por fin me comí a este(a)"...y tantos puntos de vista como personas hay en el mundo.
El caso es que es un viaje en el que cada quien pone un poco de sí, de su cuerpo, sentidos y creatividad, para lograr el fin que nos ha impuesto esta era y que nosotros hemos recibido sin reticencia: el placer.
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La última parte me parece que es la que te permite abrir espacios y generar sin temor expresiones. Pilas con la redacción, darle ritmo es vital
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