martes, 23 de agosto de 2011

Viaje al Sexo

Viaje al Sexo

Estábamos allí, no hay pasos atrás ni arrepentimientos retardados como cuando ya apretado el gatillo sólo falta que llegue la bala a su destino, el trayecto es lo más exquisito, el antes es pura adrenalina, después puede ser culpa o gozo, pero el trayecto es solo placer.

Ya con las manos untadas de pólvora, mis ojos totalmente perdidos sin saber donde mirar, sentí como su aroma quedaba impregnado en mi cuerpo, mientras compartíamos nuestros seres, a veces yo era ella y luego ella era yo; apenas estábamos comenzando a entendernos, todavía faltaba mucho camino por recorrer pero sentíamos que íbamos en dirección correcta, el éxito se veía venir.

La bala iba a mitad de trayecto, todo era fervor divino mezclado con acrobacias dignas de cualquier circo, las pieles erizadas al juntarse quedaban perfectamente entrelazadas, era un milagro ¡y yo que pensé que no existían!, que más puede ser todo ese despliegue de sensaciones, emociones y placer.

La bala estaba apunto de llegar, me di cuenta cuando sentí sus uñas incrustadas en mi piel, ¡que dolor tan delicioso!, a mi oreja mordida le dio envidia, quería sentirse maltratada otra vez, pero ya no había tiempo, sólo faltaba relajarse y disfrutar, disfrutar de las caricias mientras respirábamos con los rostros enfrente y la gravedad multiplicada por dos, ya veíamos el éxito.

Lo logramos, todas los litros de sudor fueron recompensados, el éxtasis nos cegaba y la culpa nos separaba, la obra de arte termino como este texto.

JUAN SEBASTIAN AYALA


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