
¿Viaje al sexo? Viaje al sexo no, si el sexo por sí solo es todo un viaje, describir el camino recorrido antes de hacer ese viaje que es tener sexo sería contar experiencias muy personales, porque todos hacemos ese “foreplay” de maneras muy diferentes, muy personales realmente, y a lo que todos llegamos es… a lo mismo básicamente, unos arriba y otros abajo o donde quiera, el puesto es lo de menos.
Entonces escribir sobre el viaje al viaje que es tener sexo me parece que me dejaría muy expuesta, aunque usara la clásica tercera persona para que pierda algo de cercanía con mi experiencia personal… no creo que logre desvincularme del todo… entonces mejor no hablo sobre ese viaje porque no quiero que los que lean esto se enteren así de mis fetiches, puntos débiles, y algunas fijaciones extrañas que tengo, hay mejores maneras de enterarse, insisto en que es más importante el contacto físico que la virtualidad en la que vivo metida.
Lo único que me siento en capacidad de decirle a cualquiera que quiera leer esto es que un viaje al sexo no necesariamente es un viaje a “tener sexo”, a nuestros órganos sexuales también se les llama “sexo”, entonces emprendan ese viaje a su propio sexo (aunque no es tan difícil de encontrar, por lo general está unos centímetros más abajo del ombligo, pero parte del viaje es ir sin afán disfrutando de paisajes que nos parecen cotidianos). Seguro ya lo han hecho como parte de un desarrollo normal desde que eran chiquilines, antes por curiosidad, a medida que crecemos por razones que escandalizarían a una gran cantidad de personas, hipócritas claro. Hagan ese viaje sin preocupaciones de nada, que así no necesitan comprar condones para que no les peguen ningún bebé o ninguna enfermedad peor.
Natali Romero
No hay comentarios:
Publicar un comentario