Morfeo.
Aquí me hallo; inhalando el humo que aprisiona mi Lujuria y que remueve poco a poco cada unas de las libertinas partículas de secreciones evaporadas por el calor de los cuerpos.
Aquí me hallo; apreciando la derrotada medusa que osó convertirme en piedra. Mis parpados están grabados con la historia de un héroe que destrozó, con una dulzura animal, el cuerpo de una flameante diosa bufadora. La leyenda del hombre que con nada más que su fiel espada, casi desgarra por completo a su amada enemiga Afrodita, durante unos pocos e intensos minutos de batalla. Me siento exhausto, satisfecho y conmovido por mi victoria. Sólo me queda inhalar más de este humo restaurador, para recuperar mi energía espartana y dejar que mi apaciguada rival, despierte su sed de venganza.
Aquí me hallo, fumando un cigarrillo y esperando a mi Musa para volver a tener sexo.
Musa.
Aquí me hallo, me comí a Morfeo (que hijueputa más feo). Quede lo más de arrecha y alcanzo a percibir un leve olor a cigarro y pecueca.
Aquí me hallo. Una cuando esta borracha si calienta lo que sea. ¡¿Cómo me como a ese bobo?! Culiandome y diciéndome “te amo”, ¡No, que güeva tan grande! me toco fingir pasar bueno, por que como es de güevon de pronto lo traumo. Me imagino donde me hubiera reído cuando le vi ese pipí tan chiquito, casi me desgarro de la risa. Yo estaba esperando a que lo metiera, me dio por mirar pa’ atrás y hace rato había empezado. ¡Qué pecao!¡Qué polvo de Gallo! Lo más deprimente es que se vino y se puso a llorar el güevon ese.
Aquí me hallo, haciéndome la güevona y esperando a que termine de fumar pa´ que se largue de mi casa.
EXCELENTE. SIN COMENTARIOS
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