lunes, 14 de febrero de 2011

VIERNES DE FIESTA

VIERNES DE FIESTA


El fuerte ruido, la exclusividad de su música, caracterizan la alegría de un bar en un viernes de fiesta, en una rumba planeada o simplemente en unas cervezas.
Los visitantes se muestran contentos, unos hablan y echan cuentos, otros bailan gozan mientras toman fresco y así se la pasan en ese mundo de estar contentos, es inevitable mostrarse tenso, triste o a las ves satisfecho cada ser humano muestra su cara de aprecio, percibe ese momento de modo diferente.
Entre la calle de pasar un rato agradable y la carrera de despejar la mente, al lado de un restaurante y de unas casas gigantes se encuentra el bar que con su felicidad, buena atención y mucho color inquieta a cada una de las personas que en los fines de semana llega a dicho lugar.
El vallenato es su fuerte pero también entra la salsa y el reggueton que con mucho sabor alegran el corazón, solo se vive el momento y se disfruta del fuerte ruido de la canción.
Altos, bajos, gordos, flacos, entre 20 y 40 años, hombres y mujeres son clientes que llegan a este lugar, con la necesidad de salirse de lo cotidiano de pasar un rato agradable o de solo compartir unas copas con los amigos. El licor no sobrepasa los precios de un buen trabajador por eso los visitantes lucen contentos al pagar y visitar este bar.
En una noche de rumba todo puede pasar desde novios, amigos y amantes pueden llegar, y no podía faltar la escena de celos en aquel lugar, todo se mostraba calmado pues solo se contaba con el fuerte ruido de la música, aquella niña de ojos claros lloraba sin pensar que su novio esa noche la pudo engañar.
Pues así fue, la mesera a tiende una pareja que acaba de llegar, -él de ojos negros y ella una mona alta de pelo largo-, piden dos cervezas para empezar pues se muestran felices y con ganas de rumbear, bailan y bailan sin parar, en esas pasa la mesera con una botella de licor para esa mesa de dos.
En la madrugada todo paso, la novia de ese hombre de ojos negros llego, esa mona alta era la otra, no lo pueda creer estaba engañada y de qué forma se entero.
Dentro de la barra había 3 personas, 2 meseros y el administrador, dos refrigeradores y el computador; también había un estante lleno de licores aguardiente, tequila y ron; los dos meseros susurraban sobre lo que estaba pasando entre risa y preocupación, mientras la discusión no para en aquel sitio.
La novia con su tristeza se quedo mientras la supuesta pareja se separo, se fueron por caminos diferentes, pero en una mesa y sillas de madera se sentó la desdichada y engañada mujer que solía llamarse la novia, con un trago de licor emprende su decepción, en ese momento de desesperación, enloquece y pierde la razón después de consumir gran cantidad de alcohol, baila sin razón, actúa sin mascara pero lo más importante se sale de su realidad, sin pensar que se despertara y seguirá su vida.
Se encienden las luces del bar, todos salen, unos borrachos otros consientes pero con cara de felicidad, pretendiendo acabar una noche de rumba para volver a empezar.

Pequeño, de gran valor vallenato, en un distinguido lugar todos buscan aquel bar para poder disfrutar.

YURANY TOBON A

1 comentario:

  1. Buena historia, la cachoniada encantadora, solo revisa un poco la redacción, pero está ok

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