Había en una ciudad una mujer que tenía un bello corazón rosa, era una mujer con una vida maravillosa, rodeada de éxitos y victorias, pero ella sentía q aunque era feliz aún había algo que en su vida faltaba.
Un día se levantó como de costumbre y salió para su trabajo, como siempre lo hacía, sin imaginarse que ese día su vida cambiaria.
Estaba la mujer del corazón rosa caminando por las calles de la Soledad (ciudad donde vivía) camino a su trabajo, cuando frente a ella un hombre con un corazón de dulce chocolate se encontró, de repente sus miradas se mezclaron y sus corazones del pecho se les querían salir. Cruzaron unas cuantas palabras y decidieron empezarse a conocer, se formo entre ellos una bella amistad, pero al pasar el tiempo en amor sincero se convirtió.
Pasaron 3 años llenos de dulzura y detalles donde su amor cada día más creció y decidieron que era el momento de dar un nuevo paso, fue entonces cuando aquel hombre le propuso a la mujer de corazón rosa unir sus vidas para siempre.
Meses después ante los hombre y el supremo Dios unieron sus vidas, pero entonces llegó un dilema, ¿donde pasarían su luna de miel?, buscando y buscando encontraron que había un lugar, un bello y hermoso lugar, donde podrían demostrarse su inmenso amor de una manera que nunca antes lo habían hecho, donde sus dulces corazones se entremezclarían de una manera tan profunda que nunca jamás volverían a separarse, donde sus cuerpos se convertirían en uno solo.
Aunque con un poco de susto porque no sabían que encontrarían en ese lugar, el hombre de corazón de chocolate y la mujer de corazón rosa se embarcaron en ese viaje hermoso y maravilloso del cual nunca querrían volver, fue así como su inmenso amor pudo tener la más grande e inimaginable demostración, en su “viaje al sexo”.
Así pasaron el resto de su hermosa vida, junto y feliz, y nunca dejaron de volver a ese hermoso lugar donde su amor se realizo por completo.
MARIA ALEJANDRA ARENAS
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