Con leer el título muchos pensarán que aquí habrá escritas frases interesantes, o por lo menos curiosas, pero la verdad es que, a diferencia de otros temas no tengo muy claro por dónde empezar, es tan extenso todo lo que siento y pienso que se me dificulta organizar tantas ideas en mi cabeza, trataré de aclararme.
Hablaré desde lo que conozco y lo que siento. Yo, como muchos otros, fui descubriendo este mundo a temprana edad, recuerdo que cuando era pequeña estaba en el carro con mi mamá, mi papá y mi hermano; mis papás comenzaron a hablar sobre el verdadero origen de los bebés explicando el proceso desde su punto de vista médico y todo eso, yo no me sorprendí, nunca me mintieron, simplemente no me habían contado la verdad, supongo que hasta ese día yo no les había preguntado absolutamente nada, además la idea de que los trajera un pájaro enorme desde París o brotaran de repollos era ridícula.
Así fue cómo se abrió un nuevo mundo para mí, algo que cuando vamos creciendo se hace incómodo de conversar con personas mayores, algo que crea muchísima curiosidad combinado con una sensación de inseguridad porque es desconocido, al fin y al cabo ni el cine, ni internet, ni la televisión podrían transmitir lo que realmente se siente vivirlo, especialmente al lado de alguien a quien de verdad amamos.
Podría decir que el sexo es uno de los aspectos de la vida que logra llenar de magia la existencia humana, hay personas con las que tenemos contacto todos los días y no lograríamos sentirnos atraídos aunque así lo quisiéramos, sin embargo hay otros que con sólo mirar hacen crecer desde lo más profundo de nuestro ser un fuego, un deseo, indomable. Para la piel es difícil resistirse si se envuelve en ella la oscuridad, las sábanas y un cuerpo cálido que seduce suavemente.
Este es un camino que debemos recorrer con madurez e inteligencia y aunque alcancemos con errores y aciertos cierta experiencia no podremos negar que está íntimamente ligado a nuestro vivir y a nuestro sentir; que sólo lograremos controlar el deseo con lo grande de la voluntad. Aunque, a decir verdad, en ocasiones el control es lo último en lo que pensamos.
Manuela Montoya E.
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