domingo, 7 de marzo de 2010

Crucifixión
por: Eliana Londoño

Un grito desesperado de soledad emana la oscuridad de la noche, pues no fue necesaria tu compañía para darme cuenta que no existías, alguna vez tu estar a tu lado fue mi consuelo sin embargo en esta noche el que no estés es mi alivio.
Muchas fueron las veces que pedí ayuda y solo recibí un grito incesante de silencio. Las palabras criticas de quienes se sienten superiores no ayudan a que me supere quizá llegue alguien que no critique, sino que más bien decida dar la mano y así superar un probable futuro lleno de infortunios.
Todos decidimos según dicen los sabios, como nacer y como vivir, sin embargo no creo ser ese caso, pues nunca tuve opción, de la calle vengo y para la calle voy pueda ser que en una noche como estas la redención sea un hecho y que al tercer día resucite entre los muertos.

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