domingo, 7 de marzo de 2010




CRUXIFICIÓN

Un mañana Juan se levanto, sin pensar que ese día sería el comienzo de una aventura para toda su vida, sin pensarlo desea irse de la casa a tener una experiencia loca, de la cual aprendería demasiadas cosas importantes. Juan se despide de su madre y nunca le menciona para donde es ese rumbo el que prendería llevar a cabo.

Comienza un trayecto largo y desolado, donde su única compañía es su sombra, mira a su alrededor y ve paisajes desolados donde el viento trata de llevárselo a un lugar sin nombre alguno; sin embargo, está feliz por vivir esa experiencia lejos de su casa. Pasan días y la madre de Juan no sabe nada de él y su angustia no la deja en paz, pero él sigue su trayecto sin pensar en su mamá que estará pensando al respecto, igual sigue y sigue sin rumbo encontrando en su camino, pasando necesidades entre las cuales la más dura para él es no tener una comida y un techo, pero se sentía muy fuerte y quería continuar esa aventura llena de peligros y riesgos, pero Juan ya no era el mismo hombre acuerpado que dejo su casa, ya estaba flaco del hambre que aguantaba a diario en su loca aventura, pero en día de esos locos sintió venir de frente una luz donde se dejaba ver una silueta de una mujer que se acercaba lentamente, y el asombro de Juan fue ver a su madre que lo busco por tanto tiempo, ambos no podían de la felicidad, eso si la madre si estaba asustada al verlo en ese estado. Pasado unos días Juan sintió la realidad de querer irse del lado de las personas que más lo quieren por bobadas que nunca pensó que fueran a ser tan duras para el.

Nunca creas que una aventura sin mirar más allá puede cambiar tu vida, sin antes pensar que hay personas que te quieren.

por: Manuel Uribe

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