Siempre recordaré ese día cuando por fin logré esa transacción de niña a mujer, saber que hay algo que quieres experimentar, probar y sentir, y así poder sentirte cómo una mujer adulta, sexy y que todos los hombres se mueran por ti. Pero claro, eso es un sacrificio muy duro, porque cuando estás en el momento de saber cómo es que se siente estar en la cumbre, comienzas a sentir un dolor insoportable y quieres que desaparezca, pero tienes que seguir, para sentirte bien.
Tenía 14 años, y próximamente iba a cumplir mis 15. Todo iba bien para mi fiesta de cumpleaños, estaba prácticamente listo, no veía la hora de que llegará el día en que iba a ser tan feliz. Sólo faltaba algo que era importante, y como toda niña que va cumplir sus 15, tenía que tomarse sus fotos, y precisamente ese día llegó, yo estaba preparada para tomarme las fotos, estaba lista la ropa, el maquillaje, las luces, el fotógrafo, etc. Mi madre me dejó sola para que me vistiera, y yo estaba un poco asustada y ni sabía por qué, pero seguí con mi trabajo, me puse un pequeño vestido, me miré al espejo y me veía hermosa.
Cuando di la vuelta para mirar que me faltaba, descubrí algo que me asustó mucho, era algo muy grande pero a la vez quería saber cómo se sentía estar encima de eso que estaba observando, era algo que deseaba tanto pero a la vez sentía tanto miedo, porque obviamente muchas mujeres que conozco me habían dicho que cuando uno está encima de eso, se sentía más sexy, pero que a veces era incomodo. Comencé a caminar y me acerqué, tenía mucho susto, miré fijamente el reloj, y me di cuenta que ya era hora, pensé en el dolor, pero respiré profundamente y me monté. Comenzó el dolor, pero lo aguanté, ahí supe cómo es que una mujer se sentía, era una alegría, disfrutar de ese momento, saber que ya era toda una dama y que además me sentía sexy y divertida, fue un momento muy divertido el saber que monté…..mis primeros tacones.
Tenía 14 años, y próximamente iba a cumplir mis 15. Todo iba bien para mi fiesta de cumpleaños, estaba prácticamente listo, no veía la hora de que llegará el día en que iba a ser tan feliz. Sólo faltaba algo que era importante, y como toda niña que va cumplir sus 15, tenía que tomarse sus fotos, y precisamente ese día llegó, yo estaba preparada para tomarme las fotos, estaba lista la ropa, el maquillaje, las luces, el fotógrafo, etc. Mi madre me dejó sola para que me vistiera, y yo estaba un poco asustada y ni sabía por qué, pero seguí con mi trabajo, me puse un pequeño vestido, me miré al espejo y me veía hermosa.
Cuando di la vuelta para mirar que me faltaba, descubrí algo que me asustó mucho, era algo muy grande pero a la vez quería saber cómo se sentía estar encima de eso que estaba observando, era algo que deseaba tanto pero a la vez sentía tanto miedo, porque obviamente muchas mujeres que conozco me habían dicho que cuando uno está encima de eso, se sentía más sexy, pero que a veces era incomodo. Comencé a caminar y me acerqué, tenía mucho susto, miré fijamente el reloj, y me di cuenta que ya era hora, pensé en el dolor, pero respiré profundamente y me monté. Comenzó el dolor, pero lo aguanté, ahí supe cómo es que una mujer se sentía, era una alegría, disfrutar de ese momento, saber que ya era toda una dama y que además me sentía sexy y divertida, fue un momento muy divertido el saber que monté…..mis primeros tacones.
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