sábado, 26 de febrero de 2011


viajando
(Laura Maria Aguirre)

Un viaje como cualquier otro, en algunos te diviertes y en otros te decepcionas.
Clases de viajes hay muchos, es cierto unos mejores que otros.

Como aquel viaje que se planea con anticipación, quien te acompaña o quienes van contigo, a qué
lugar te diriges, un lugar distante y solitario o un lugar con bastante flujo de personas, de esos viajes que te tocan ahorrar o aquellos que te salen gratis.

Un viaje hecho por hacer, porque tocaba no porque se quería, como un paseo familiar,
o un viaje que se hace cada quince, ocho o tres días al mismo lugar con la misma compañía,
un viaje que pierde el sabor de gracia.

Si en alguna ocasión resulta un viaje repentino de esos que no esperabas y que resultan los más emocionantes. Si vas por ahí dejando que el tiempo pase como un día corriente de tu vida y alguien te desvía el camino llevándote a un viaje lleno de sensaciones; esos viajes en los cuales te diviertes y disfrutas tanto que quedas fatigado volviendo a casa queriendo solo descansar, relajarte porque siempre es así se va de viaje pensando en el ideal de descansar y la verdad es lo último que se logra.

Lo que se puede esperar es hacer el viaje ideal con alguien que te llena como persona.

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