miércoles, 23 de febrero de 2011

VIERNES DE CAFÉ

Esta era la noche en la que no sabía que iba a pasar. No sabía cómo iba a iniciar la conversación que definiría la situación en la que estábamos. Eran las 9:30 y él, llega a mi casa, lo saludo a distancia y nos sentamos a conversar, de todo menos de lo realmente importante. A las 10:38 decidimos ir a tomar algo, pero cuando salimos vimos un carro obstaculizando nuestra salida; un carro bastante particular; era un BMW blindado con la ventana delantera abierta y la trasera con un hueco gigante como si hubiera sido blanco de una balacera, intentamos buscar al dueño pero no aparecia; entonces decidimos llamar a la policía para que nos colaboraran. Después de colgar el teléfono, mi corazón se acelero pues tenia miedo de lo que podía pasar si llegaba la policía (que cobarde); no quería que llegara; no sabía en qué me estaba metiendo. La policía llego y reviso el carro, creo que el dueño llego por la sirena de la policía, nosotros decidimos no salir a dar la cara, pero vimos que después de que la policía hizo lo suyo el carro no se quitaba. Salimos de la casa como si no supiéramos que pasaba, el dueño del carro formalmente lo corrió y por fin nos pudimos ir. Fuimos al café de costumbre, el de los viernes cuando hace frio, un lugar con inspiración francesa, diseñado para parejas o por lo menos eso es lo que sientes, pues cuando entras solo ves parejas. En el lugar donde estamos sentados podíamos ver que la mitad del lugar estaba llena, con parejas muy amorosas, abrazadas y besándose, pero yo con la mía, jajaja, algo distantes; llego la mesera y pedimos una luna de miel y una noche en parís, tragos bastante peculiares para una pareja que no estaba bien. Seguimos hablando de todo menos de lo importante, pero en un momento de la noche, el me dijo: ¿me das un beso?, yo respondí: no te lo mereces. Es así como inicio la conversación que definió nuestra relación; después de mucho conversar nos dimos cuenta que los dos teníamos cosas que nos afectaban bastante y que antes no era así, pero también nos dimos cuenta de que estas cosas las podíamos superar o por lo menos, si nos dábamos una oportunidad, todo sería como antes o mejor. Entonces me dijo que para cerrar la conversación, debíamos hacerlo con algo que simbolizara el inicio de esta nueva etapa, o como dirían las mamas, cerrar con broche de oro, así me dio un enorme beso, pero como era en un lugar público, preferimos terminarlo en un sitio más intimo y nos fuimos de ese espacio tan romántico lleno de parejas a quienes no les importaba si la gente los veía demostrándose todo su amor siguiendo las letras de las canciones. Claro, para mí no es tan cómodo demostrar tanto amor en la calle. Definitivamente ya era hora de irnos, además, el parqueadero solo era hasta las 2:00 am. Nos fuimos de este lugar esperando empezar una nueva etapa; esperemos que todo funcione; muchas veces hablar vale la pena.

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