sábado, 26 de febrero de 2011

Un Día en un BAR

Resulta que ese día salí con mis amigos de siempre, nos fuimos para el bar de siempre y me imagino que íbamos a pedir lo mismo de siempre, hay muy pocas cosas que no reconozca ya en este bar ahora tengo hasta una buena relación con su dueños.
Efectivamente pedimos lo mismo eramos 8 personas, compramos una garrafa de aguardiente, nos esperaba una buena rumba pero sabría que no tendría nada de diferente a los otros días como ese, queriendo experimentar sensaciones y tratando de salirme de la rutina de ir allá con la misma gente, pedir lo mismo y hacer lo mismo me di a la tarea de tomarme unos cuatos guaritos e detenerme en escuchar a la gente, escuchar conversaciones particulares de personas particulares, mi primera "victima" de mi maligno plan, fue una pareja que estaban bailando justo al lado de la mesa donde estábamos, se notaba claramente que el hombre estaba en un alto estado de alicoramiento ella estaba un poco incomoda se notaba porque lo único que hacía al bailar era Chatear por su blackberry, él en la posición de hombre conquistador le preguntaba su nombre y lo único que le repetía era lo bonita que era, la cara de ella era de "quiero que se acabe esta canción YAA" él la invitaba a pasar el resto de la noche con él, le decía: " mi amor vamonos para mi apartamento y seguimos la rumba" a lo que ella le respondía como se le ocurre ni siquiera lo conozco.
Yo me reí bastante de lo ridículo que se puede llegar a ver una persona con tragos intentando tener sexo con alguien, o al menos una persona con tragos sin creatividad.
Así fue el resto de mi noche espiando con maldad a la gente que me daba papaya, ese día el tema de conversación fue ese. A lo cual le sacamos una moraleja: "No sabes que desocupado pueda estar oyéndote y riendo se de ti"

Por: Daniel Londoño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario