Luces un poco oscucoras, mesas rusticas, musica suave y una noche comica y curiosa, la mejor descripción de un lugar tranquilo pero con muchas sorpresas.
Me encontraba tomando un capuccino con uno de mis mejores amigos, además, estabamos con nuestras respectivas n0vias.
El lugar era un poco lujoso para el gusto de mi amigo y yo, pero no pudimos negarnos a al insistencia de nustras hermosas damas.
Estabamos tranquilos,y la estabamos pasando muy bien, ellas pedian capuccinos cada vez más esquicitos, pero a la vez más costosos, gran problema para mi amigo y yo, queines eramos los que hibamos a invitar.
Poco a poco la hora se acercaba, el reloj llego a la hora cero. Un mesero llego a nuestra mesa y nos dio la cuenta, ese momento lo persivi como en camara lenta.
la cuenta eran 100 mil pesos, mi amigo y yo nos miramos pero no nos preocupamos, revisamos nuestra billeteras y preciso, no habiamos traido con nosotros todo el dinero que habiamos ahorrado desde dias antes para esta tan especial noche.
No sabias que hacer colapso nervioso amenazo con aparecer pero no lo hizo.
Tomamos fuerzas y les contamos todo a nuestras parej as, a ellas no les gusto mucho la situación, pero igual se revisaron bien y entre todos logramos pagar la cuenta: pero esta anecdota no terminaria ahi.
Cogimos un taxi y nos dirigimos a llevar a nuestras parejas, que para ventaja de nostros, vivian en la misma unidad. Pero cuando llegamos ellas buscaron en sus bolsos, dinero para pagar al taxista pero no encontraron nada, asustadas y super enojadas no hallaron mas salida que ir a sus casas y pedir prestado a sus padres, que por supuesto, despues del episodio nos sermoniaron como dos horas......
Por: Gabriel Jaime Gayón
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