sábado, 26 de febrero de 2011

Visita a un Bar: Ir a la Oscuridad para Conocer la Luz

Vista al Bar: IR A LA OSCURIDAD PARA CONOCER LA LUZ

Por: Felipe León Jaramillo Zapata

Era un lugar frio y oscuro, luces tenues logrando un aspecto medieval, ventanas con arcos de ladrillos y un degradado de amarillo quemado, pasando por naranja hasta llegar a negro, mis ojos ven como felino para distinguir las caras, los vestuarios pasan de negro a más oscuro, solo se distingue el color de piel y una suave luz en la barra, me acerco y pido una limonada granizada con mucho limón y algo de sal, me siento sobre un butaco de madera y comienzo a beber mi agria pero deliciosa bebida, al lado pasa una sombra que se dirige al baño, detallo con mi mirada felina y veo un hombre de cabello largo y crespo, vestido con ropa oscura que saluda amable y amigablemente al dueño del lugar “Que mas parcero, dame una pola que ya salgo”, “de una, son dos mil” dice Juan.

Sigo mi observación, las parejas se sientan dentro del lugar en su intimidad, conversan, se besan, y beben café, cerveza y a veces guaro, los que van solos o en plan de amigos se acercan a la barra dentro y fuera del local, la mayoría están afuera y casi todos piden birra, se la toman hablando o pensando, disfrutando de la noche y del ambiente gótico.

La música se presta para todo, pues todos los géneros roqueros se pueden escuchar durante la noche desde lo más suave y romántico del rock, pasando por lo comercial y llegando hasta lo mas hardcore y gutural de este género, es decir, el ambiente es para todos los gustos encasillados en este estilo musical.

La estética femenina es especial, cabello lacio, algunas mesclan el negro con el rojo o con el amarillo, otras son monas nativas, es decir, un mono casi castaño, con labios y ojos remarcados que dan el toque gótico, y especial de este género, los hombres con ropa oscura, unos con camiseta de algunas bandas y otros algo más elegantes con camisa de las de botones sin cambiar de color, su estética va desde el cabello largo y crespo, largo y lacio o corto y plano o corto y parado, algunos se interesan más por la música suave y otros con la más fuerte y estos gustos cambian desde la estética.

Me despido luego de terminar mi limonada acida y escuchar un género distinto a mi convencionalidad, conocido en alguna etapa de mi vida, luego de disfrutar un buen rato roquero.

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