sábado, 26 de febrero de 2011

Objeto: Surge una nueva civilización

Objetos: Corcho de Vino, marcado con un mapa antiguo de Argentina rodeado por los océanos Pacífico y Atlántico; y un pincho de madera con una piña de cartulina impresa y le da tridimensionalidad un papel globo.

Por: Felipe León Jaramillo Zapata

LA CREACIÓN DE UN NUEVO CONTINENTE

La tierra norte del continente es un espacio tropical pues está más cerca del sol, allí habitan los hombres de madera, seres que son la evolución de la naturaleza, descendientes de los árboles, son los espíritus elementales materializados en forma humana en busca de descubrir el placer de ser humano.

Eligieron ese lugar para formar su nueva civilización porque desde donde se mire, sea norte o sur, desde la inmensidad del universo, tiene forma de pirámide, elemento esencial de la perfección de la geometría y que representa la perfección de la naturaleza, rodeada por un aura azul compuesta por dos mares de energía donde uno es activo y el otro pasivo pero fluyen al unísono como la música con cada uno de sus instrumentos.

Estos hombres de madera tienen cabellera verde y espinada, su piel tiene una textura algo brusca que da una identidad única a cada ser, pues la madera puede ser moldeada al gusto pero su forma y fondo siempre es diferente, no existe el fuego, solo el sol que es el encargado en el momento de la desencarnación de devolver a la tierra ese cuerpo de madera convertido en ceniza, su fuente de vida es el agua, de ella se alimentan, se fortalecen y permite su crecimiento, además tienen la tecnología para hacer que el agua mesclada con un cuarzo sobre sus manos genere luz.

El agua es considerada como un Dios, estos hombres rinden homenaje constante a su fuente de vida, y como en toda civilización recrean materialmente las formas de sus creencias, ellos utilizan materiales que son de su misma constitución pero algo más sutil como lo es el corcho, en este material plasman lo que en estados alterados de conciencia persiven de ellos y los ubican en las playas frente a los mares en señal de devoción.

Y como toda civilización tiene un comienzo y no se sabe cuándo será su fin, en miles de años nos daremos cuenta de su futuro, pero ahora solo nos queda vivir el presente…

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