Eliana viajó desde Bogotá a la ciudad de Medellín a conocer al hombre que por Internet había hecho sentir mil sensaciones en su alma, se conocían muy bien por fotos y varias veces vía vídeo había llegado el amanecer entre sus conversaciones y ellos ni cuenta se habían dado, para esta especial ocasión ella llegó 10 minutos antes que él y así elegir una buena mesa y darse los últimos toques de maquillaje para poder quedar muy bien ante su anfitrión.
Él llegó 15 minutos tarde pues llovía un poco en la ciudad y los trancones nada escasos en Medellín ayudaron a que Daniel, como se llamaba no quedara muy bien ante su visitante, cuando llegó, Eliana tardó unos segundos en reconocerlo, pero luego de una sonrisa mutua empezaron su charla, por petición de él cambiaron de mesa, pues el reggaeton que se escuchaba en aquel lunar y la poca iluminación no dejaba que la conversación fuera tan fluida como esperaban.
Se hicieron pues al lado de la entrada, donde el humo de cigarrillo les llegaba por el viento y la lluvia dejaba caer poco a poco pequeñas gotas que mojaban sus ropas, pero esto no les importaba ya que su fin era estar en uno con el otro lo mas cómodo posible.
Se tomaron un par de cócteles aprovechando que esa noche era 3x1 como casi todos los días, sólo que ellos no lo sabían, y cuando sus copas y vasos estuvieron vacíos pidieron la cuenta, él muy caballeroso se ofreció a pagar, pero ella dijo que no, que la dejara invitarlo ya que era su anfitriona, aunque después de una pequeña discusión lograron solucionar el problema dando cada uno una parte del precio de lo que habían consumido.
Salieron pues corriendo a buscar un taxi en el acopio que quedaba cruzando la calle del bar donde se encontraban y sin yo saber su rumbo puedo decir que van a pasarla bien.
Jorge Arias Zuluaga
Fotos





las fotos no se ven
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