miércoles, 14 de septiembre de 2011

EL BAR (POPPER) DANIEL MUÑOZ

POPPER

Era un viernes de relajo, salí con otros dos amigos a tomarnos unas cervecitas, el día estaba lúgubre pero apenas para tomarse unos chorritos. Estábamos en una esquina frente al bar de una avenida muy transitada, hablando de las locuras que hacíamos en el colegio de cómo molestábamos a los compañeros con las maldades que les hacíamos y todo esto al son de La Pola y La Visa de tres seres que se fundían con

el ambiente y el fulgor y la algarabía del lugar.

El tiempo transcurría sin cambios en la rutina de ir al baño a orinar, cosa irremediable después de ir la primera vez cuando se consume cerveza, la risa, los chistes flojos y los comentarios irrisorios que el ambiente crea.

Esta no es una historia diferente a la del resto de la gente que consume licor un viernes. Esta historia comienza cuando parados en la misma esquina uno de mis amigos saca un frasco pequeño de loción de esos que regalan las promotoras de ventas de cosméticos y nos ofreció olerlo para sentir su excelente aroma, estábamos en el proceso de oler el frasco cuando pasó una señora nos miró con cara de asombro y le dijo algo a su hijo que iba en la parte de atrás del carro al voltear la esquina. De seguro, la señora creyó que estábamos consumiendo alguna droga y uno de mis amigos salió corriendo a decirle que no era popper sino una loción, lo que más risa nos provocó y no hemos dejado de hablar de eso hasta la fecha, esto se ha vuelto una anécdota para recordar y comentarle a todas las personas con las que nos reunimos.

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