miércoles, 14 de septiembre de 2011

Todo por una fruna

A veces, estamos tan preocupados por las labores diarias que olvidamos volar. Sip. Volar, viajar, pero no al sexo, sino por medio de él. El sexo en esta etapa de la vida ya no es una prioridad, aunque sigue siendo necesario, porque como todo animal, el ser humano satisface ciertas necesidades básicas, que son primarias, viajando de esta manera.
Si se tiene en cuenta la condición de cada uno, el viaje será diferente: para algunos será un asunto de paso, algo de instinto primario. Para otros, por lo general mujeres, será un asunto más de sentimiento. De algo que empezó por los oídos y que cada vez que vuelven esas palabras lindas, vuelve el viaje a estar en pie.
Pero lo mejor de ese viaje, es cuando el hígado empieza a hacerse añicos, producto de todas esas secreciones x que produce nuestro cuerpo y que no podemos evitar, que tenemos que disfrutar, porque surgen de manera tan espontánea y pasajera como el mismo viaje.
Hoy, con respecto a esta frase, solo puedo decir que aunque mi hígado esta algo anestesiado, las prioridades han cambiado, y aunque que por ratos me gusta viajar, ya conozco la ruta, las atenciones que me dan durante el viaje y la manera de aterrizar.
Solo puedo decirles que después de tanto viajar, he descubierto que solo una fruna ha hecho que mi hígado vuelva a reaccionar.
GDR

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