domingo, 11 de septiembre de 2011

El Escape (bar o café)

Tan solo se veía, igual que su vaso caliente en una noche tan fría y gélida. Tal vez esperaba a alguien aunque pensándolo bien, no quería la presencia de nadie, trataba de despejar su mente y con su mirada en una revista alejar algunos pensamientos.

Ni una llamada recibida, ni un mensaje enviado. Seguramente se estaba desconectando del mundo después de una semana llena de rutina, trajín, familia, problemas y demás. Pareciera que hiciese lo mismo cada ocho días, porque se siente como en su casa: tiene un pie en la mesa de centro, ojea las revistas como si ya las hubiera leído, toma todo un sillón gris para sí, se pasea tranquilo por el lugar, pone sus cosas sobre la mesa como acabado de llegar del trabajo y no se preocupa ni un segundo por las personas que están a su alrededor.

Del stand de revistas, en donde hay unas 30, escoge dos, una sobre negocios y la otra de farándula. La primera, porque quizás pertenece al mundo comercial y administrativo, además que por su vestimenta y el lugar se ve de un estrato alto y le gusta estar enterado; la segunda, para distraerse en su tiempo libre, pero parece, insisto, con ganas de alejarse del mundo, jamás se detuvo a ver su celular aunque la mayoría de su mundo laboral y familiar se moviera por allí.

Es casado, lo dice su anillo, pero un viernes solo en la noche, sin amigos, sin familia, sin pareja dice algo más de su matrimonio: No está bien. Sentado sin nadie en un sillón de cuero, con un solo vaso, no mira hacía la entrada de vidrio en espera de alguien, no se preocupa por mirar la hora y a la barra café sólo se levanta para pedir un par de sobres de azúcar para su bebida solitaria. Definitivamente su relación de pareja no está bien.

Hoy no pelearon en la casa pues se ve calmado, pero de seguro ésta semana no ha sido la mejor y tampoco los meses anteriores. Ha habido pocos líos fuertes, pero la relación se ha enfriado por el trabajo y los momentos de furor han ido pasando uno tras otro hasta casi agotarse durante 4 años. Hace ese tiempo dejo de ser soltero, asumió un nuevo rol que inclusive lo alejó de sus amistades, porque hoy ninguna está sentada con él. La relación con su esposa fue perfecta hasta el año pasado, pero allí conocieron que el amor se acaba y el sentimiento cambia, aunque cada uno lo lleva en secreto. Últimamente los disgustos vienen aumentando y el ahogo de esas 5 paredes, porque a la cuarto muro se le suma las esposa, lo tiene casi oprimido; ya no se siente identificado ni ubicado. Pasan imágenes por su mente. Quizás quiere irse de ella, pero el “amor” no lo deja, sin embargo, necesita aire puro y eso es lo que está haciendo, cambiando el ambiente y buscando en otro sitio encontrarse con el mismo, porque hasta el momento los otros ruidos de su vida lo han sofocado.

Por eso está ahí, alejándose un poco pero no mucho, porque después de un par de horas sale camino hacía su casa al encuentro de una nueva escena en la historia de su vida.

Mateo Jaramillo Salazar

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