miércoles, 14 de septiembre de 2011

En lo que terminó la noche...

Salimos como de costumbre, a uno de esos tantos bares de esta ciudad. Sentados en sillas un poco incómodas, pero lo amortiguaba la buena compañía, decidimos comenzar con una buena ronda de tragos, los primeros de la noche, para así ir desahogando las penas que nos consumían. Y efectivamente, entre trago y trago las penas se fueron ahogando.

Decidí mirar a mi izquierda en medio de mi despecho (porque en ésta etapa es donde vé a todo el mundo feliz con su pareja), y habían 2 parejas de novios, muy cariñosos y alegres, parecían tener las relaciones perfectas.

Siendo las 11:07 minutos de la noche, las dos mujeres se paran de la mesa y se dirigen al baño. En ese instante los hombres comenzaron a alardear sobre su hombría, mientras pedían otra botella de licor y no pararon de hablar de lo bien que se llevaban en la cama con ellas, hasta el instante en el que ellas llegaron. Viendo pasar la escena tan normal, dejaron de ser nuestro atractivo y seguimos con nuestras conversaciones.

Ya era tarde y decidimos abandonar el lugar, pagamos la cuenta y salimos del bar. En el camino, decidimos parar a comer, justo al frente de un bar gay.

Y sorprendidos quedamos al ver entrar a los dos hombres, que hace algunos minutos estaban hablando de su hombría, cogidos de la mano y besándose apasionadamente. Será que sus novias, sospechan algo? Lo dudo.

Por Katherine Ramírez L

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