Eran las 5 de la mañana y desperté en un cuarto extraño, al revisar mi alrededor no podía reconocer nada, todo era desconocido para mi. Al mirar por la ventana sólo pude encontrar desolación y angustia. Era un mundo en el que no encontraba calidez en nada y no me sentía para nada cómoda.Salí a la calle y traté de caminar por las calles de este extraño lugar, pero la depresión y desesperanza que me producía esto, me hizo regresar casi inmediatamente al lugar donde desperté. Al regresar allí encontré a una persona en la entrada de lo que parecía ser una versión trastornada de mi habitación. Era una persona que se notaba saludable, amable y me saludó de una forma tan cordial que no parecía estar en el mismo infierno que yo, era como si todo lo que este ambiente me provocaba, este personaje no lo percibiera en lo más mínimo.
Por la forma en que me hablaba, la confianza que me tenía, creo que me conocía desde hace muchísimo tiempo, casi como hablaría una madre, y cada vez me percataba más de que no le afectaba en absoluto lo macabro y negativo de ese ambiente que a mi me estaba asfixiando; pues se mostraba muy positivo y animado.
Al notar esa actitud tan contraria al mundo que yo advertía, se me ocurrió un experimento para tratar de probarme mi cordura; lo que le pedí fue que me describiera todo en nuestro entorno, desde su perspectiva obviamente, acto seguido y con la confianza que le inspiraba, empezó a hablarme de su vida.
Fue entonces cuando comprendí, mientras su historia me envolvía y venían a mi los recuerdos de mi vida, que este caótico mundo ha sido mi hogar durante 30 años, lo que pasa es que antes me parecía más cómodo y agradable porque estaba contigo.
Historia a partir de un objeto en un sobre,
K. Henao C.
es bueno
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