Son como las ocho y media de la noche en una mítica calle en Medellín, es un sábado, tras miles de personas caminando por las aceras solo quedan sobras, basura y las sombras de quienes bajo la luz de la luna son iluminados en este lugar.
Pienso en entrar en mi bar favorito, ya que me encuentro cerca, respiro y me inspiro sentada en la terraza del lugar donde me encuentro con mi café y mi cigarrillo, observo los carros pasar, las personas que atraviesan esta calle, escucho la música, las risas, gran cantidad de voces.
De forma algo inusual pero real estaba sentada una chica afuera del bar; desprende luz, su pelo castaño con reflejos cual farola de noche, una fina cara de perfil exuberante, la cual muchos no podían dejar de mirar. Un hombre en particular no escondía el placer que sentía al detallarla, no quitaba su vista de ella, me llamó la atención esta situación.
¿Sentiría ella esos ojos, que cual ave rapaz con su presa no se separaban de ella? ¿Pensarían algo las personas que se encontraban alrededor de el? habían pocos, estábamos rodeados de un paisaje de luces y ruido típico de esta calle de la ciudad a esta hora. Luego de pasado un tiempo, ingresé al bar, estaba medianamente lleno, había grupos pequeños de personas que entre risas compartían. Casualmente tras de mi ingreso, entraron la chica y el joven que detallaba profundamente su belleza.
La mujer se sentó en la barra sola, se le ve feliz pero creo que tuvo un reacción también hacia el joven que tanto la observaba, seguramente había notado su insistencia en observarla. Es estudiante, se nota por la forma de expresarse, su apariencia y por sus gestos. Estará esperando a alguien, será a su pareja? O espera su acercamiento con el joven que la miraba?
El joven impaciente perdía su mirada entre el lugar que lo rodeaba, miraba la calle, las personas de la mesa que más ruido hacían, la pantalla que proyectaba videos musicales, pero su mirada siempre terminaba en esta mujer. Ella tomaba de su cerveza y un poco angustiada miraba su teléfono, buscaba evitar chocar su mirada con la de esa persona que con su insistente forma de observarla la ponía evidentemente incomoda.
El enciende un cigarro, tal vez pensando en que la pareja de ella aparezca y se vayan juntos acaramelados, quizás ya no la vuelva a ver, solo en sueños!! ...solo en sueños? Se conformará con eso?
Entra otra mujer, esta vez acompañada, se dirige a la mesa donde se encontraba la joven estudiante, se ponen cómodas les sirven unas copas y pasados diez minutos salen del bar, hablan entre risas mientras se abrigan para salir a la calle y llegar a su nuevo destino. Al salir del bar, ella echa un vistazo a la mesa donde estaba ese joven que no dejo de observarla con detalle, pero este no cruzo su mirada con ella mientras se iba del lugar.
El joven luego de terminar una llamada que había entrado en su teléfono, mira hacia la mesa donde estaba la joven, pero ya no está, ni ella si las dos mujeres que se habían sentado a su lado, ya se había ido. El desesperadamente miro hacia su alrededor, tal vez con la esperanza de verla, pero no tiene éxito; será una tarea del destino ponerlos de nuevo un mismo lugar para que el tenga su oportunidad y tenga el valor de acercarse y poder dar un primer paso por conocerla.
Tatiana Peña Pineda...
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