miércoles, 14 de septiembre de 2011

Juego de palabras, como juego es la vida.
Fin de semana, puente, ganas de viajar, no hay ni siquiera con que reservar tiquetes. Esteban le hace una llamada a Teresa, -una mujer alta, más bien troza, de unos 23 años, cabello largo, con mechones dorados, ojos claros- proponiéndole que visiten un bar en la calle Colombia con unos amigos, por allá, por donde Marcela (Su novia de hace 5 años) no sospecharía que sea uno de sus escondites secretos preferidos. Teresa acepta, y Esteban pasa por ella al edificio. Torre 1 apto 202, sale Josué, su papá, y le abre. Afortunadamente, para él, su suegro no sospecha y lo hace pasar, pensando que es un “inocente amigo” un compañero más de la facultad, que tiene teresa. En realidad, no sospecha del largo noviazgo de Esteban, aunque esto no sería impedimento para que el libre pensamiento de Josué lo acepte como "amigo" de su hija. Lo invita a pasar, se toman un tinto mientras teresa se termina de arreglar. Esteban observa muy bien el lugar y se percata que en el comedor esta el cuadro de la última cena, por lo que concluye sobre las creencias religiosas de la familia. Luego de una corta charla, Teresa finalmente sale, lista como para el baile.
Esteban, que no tiene transporte, espera a que un amigo pase a recogerlos, para ir al lugar acordado a tomarse unas cervezas. Luego de unos minutos de retraso, uno de sus amigos le avisa que sigan su camino, que ellos caerían al lugar, porque estaban esperando otras amigas, y a que una de ellas saliera del trabajo. Esteban decide entonces ir a comer algo mientras hacen tiempo, piden una hamburguesa, anillos de cebolla, papitas y gaseosa. Pero Teresa, después de esa mini invitación se empieza a sentir mal, y decide ya no salir por la indisposición, la demora, todo. Esteban hace alarde de su ego, por que ¡cómo lo va a dejar plantado ante sus amigos! y discuten. Ya no la regresa a casa, sino que la deja en el kiosco que está como a tres cuadras de distancia, porque no tiene plata para más. Ya no le queda casi nada por la invitación, el pasaje hasta donde fueron, en fin. Teresa, muy disgustada se va sin despedirse.
Esteban llama nuevamente a sus amigos para que lo recojan en el lugar donde abandonó a Teresa y siguen su camino. Llegan al lugar donde se encuentran con los demás, y se da cuenta que la amiga que estaban esperando que saliera del trabajo era Marcela, quien finalmente, sana de todo, disfrutó de la noche con él y sus amigos en su escondite favorito. GDR

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